Miguel Sánchez-Ostiz: «Los ‘cayetanos’ darían un golpe violento si pudieran»

0
9

Tras ‘El Escarmiento’, ‘La sombra del Escarmiento’ y ‘El Botn’, llega ‘Nosotros también moriremos’, que parece, pero al mismo tiempo se aleja de esa serie, enfocarse en el presente en un «más o menos burlesco»

Nuestros padres están muertos y está claro que también nosotros, cada uno por nuestra cuenta, moriremos de rabia, de disgusto, de no tener dinero para vivir, de una de las siete viejas plagas o de una de las miles que están burbujeando en lo profundo de la tierra. la jungla. o laboratorios criminales de última generación – sí, vale, también somos conspiradores – porque aquí, en esta tierra de Caín, lo que importa son mis muertos, tus muertos, los que siempre están en el aire, Pasé el tiempo que se fue (…) Así comienza el segundo capítulo de la nueva di Miguel Sánchez-Ostiz cosa pública Pamiela.

Lo primero y más evidente, ¿con «Moriremos también» para terminar la serie que comenzó con «El Escarmiento»? ¿Era hora de terminar con esta línea de trabajo?

– Para la conclusión de lo que empezó con los libros que mencionas, sí, aunque básicamente tenga que ver con ellos de forma tangencial. El diluvio de la historia ya indica páginas futuras con ese tono de sinsentido más o menos burlesco sobre el presente. No ignoro los temas sobre los que he escrito, pero me retiro, porque al menos no tengo más que decir de lo que ya se ha dicho desde su punto de vista histórico, me falta la voluntad y la fuerza, y el tiempo para seguir por ese camino que otros toman con más suerte y documentación € Como digo, a la hora de hablar del presente, eso es otra cosa. Necesito tiempo para otras cosas.

Como él dice, «Moriremos también» suena similar, pero al mismo tiempo es diferente a otras obras. Parece más una crónica, un soliloquio (o ‘soliloquio’, como dices) o tal vez una mezcla de géneros, ¿qué me puedes contar al respecto? ¿Y dónde ocupa aquí el subtítulo, me refiero sobre todo al «Desbarre»?

– Es una bolsa mixta, por eso lo llamo artefacto narrativo: no es una novela rigurosa ni una autobiografía, aunque tiene tanto una crónica del presente como € A desbarre, en la taberna La Huerta de Larequi con un negroni, ese gran Aperitivo, en mano, que es un homenaje a un amigo recientemente fallecido, una persona que ha contado mucho en mi vida y entre líneas de esta historia.

Sé que prefiere lo salvaje a lo grotesco, pero algunos pasajes recuerdan a «Luces de Bohemia», con esos personajes entre lo real y lo imaginario, a veces surrealistas, y esas frases que son verdaderas, aunque duelan. ¿Hoy también es casi imposible vivir en este país de corrupción, ultras, adquisiciones y más?

–Sí, Valle está al fondo. Realmente disfruté la puesta en escena de Luces de Bohemia de Sanzol que vi en Madrid hace un tiempo. Volví al Valle y al Callejón del Gato, ya España que «es una deformación grotesca de la civilización europea» … Aunque esta empezando a ser una deformación grotesca de sí misma. Valle está muy presente en Moriremos incluso en los diálogos delirantes de los personajes.

¿Qué lugar ocupan los Cayetanos en esta obra, de dónde vienen y qué quieren? ¿Habían estado hibernando?

– ¿Estás hibernando a los Cayetanos? Engordar a los ojos de todos los que querían verlos… Y si antes no habían hecho un escándalo es porque lo primero era el cajón y vivir como Dios ¿Con cuáles cuatro gatos, eh? 52 diputados. Si advertía que era apocalíptico, terrible y no sé qué más. Son hijos y nietos de los vencedores de la Guerra Civil, tienen alma de golpistas, como los soldados del último golpe, y si pudieran darían un golpe violento. Ahora intentan una y otra vez uno de esos golpes democráticos recién acuñados que ya se han vivido en otros países, en un evidente intento de derrocar al gobierno de coalición.

¿Qué pasa por tu cabeza cuando ves cómo en unos años la extrema derecha de VOX está en las instituciones? ¿Por qué la mayoría ha normalizado su presencia, por qué no nos indignamos cada vez que uno de ellos aparece en los medios?

-Bueno, asombro e indignación, y un miedo evidente de que este sea el verdadero sustrato de un país o al menos signifique una mayoría que acaba gobernando y haciendo daño con su autoritarismo, su clasismo, su xenofobia y su racismo, su afán de acabar. diferencias regionales hoy € que seguir. Esto tiene más apoyo del que parece. ¿Será que estemos paralizados, saciados, abatidos, que hemos pasado de la indignación a la resignación? La pandemia no ayuda.

¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación en normalizar cualquier tipo de opinión?

– Lo ignoro y sobre todo lo dudo. ¿Qué ganas con silenciarlos? El hecho de que sus rebuznos y aullidos sean públicos ayuda a una parte de la sociedad a reafirmar sus ideas democráticas.

¿Y esa ciudad, Torresmotzas de Baruglio, donde se desarrolla el libro? Inspirado en el creado por el Ballester Torrent (Castroforte del Baralla), pero con un aroma más cercano. ¿Sánchez-Ostiz también es de los que intentaron escapar de ella pero nunca lo consiguieron?

– Ah, bueno, quién sabe, me voy, pero me quedo, pero me voy, como escribió Miguel Hernández, y al final la verdad es que vivo mucho más fuera, entre Madrid y Baztan, que en el ciudad de Baruglio. Si, Torrente y la pintura Asmodea, de Goya, en el que dos personajes huyen por los aires desde una ciudad amurallada. En Torresmotzas, los personajes que cargan con el peso de la narrativa lo hacen desde las mesas de una taberna llamada La Huerta de Larequi, dicho esto, por mucho que ellos y los demás curriños rodeen el Madrid rojo y amarillo.

El libro es muy autobiográfico. A pesar de los ataques de todo tipo que ha recibido con estos y otros libros a lo largo de los años, el que no parece reprochado es Miguel Sánchez-Ostiz, ¿verdad? Cainine no parece haber terminado su esfuerzo por informar de lo sucedido en los últimos 80 años. Aunque también busca rincones y se protege. ¿Una cosa es resistir y otra sacrificarse?

-Mira, mejor no juegues a Espartaco porque estoy un poco regañado, pero no en vano escribí uno Perorata de los tontos. Como me dijo un amigo en Bolivia: «Lo que te pasa es que golpeas imprudentemente». Bueno, escribo imprudente. La última idea que apunta no es mía, sino de Salvador Allende, en su conmovedor discurso radial del 11 de septiembre de 1973. En mi opinión, el autosacrificio es entrega. Debemos medir nuestras fuerzas y no renunciar a defendernos tanto como sea posible del mal autoritarismo. Y como dices, la cainina es un alcaloide que circula libremente, que es gratis, que se respira en los medios, en los discursos parlamentarios, en los mítines, en las peleas callejeras … Pero sí, el odio siempre es cosa de otro, tú Abel Siempre Abel, el mártir € El odio es la característica más pronunciada de esta época. Repugnante.

Ya está en el título, pero este es un libro que también refleja una cierta preocupación por el paso del tiempo, por la época «que se nos arrojó», y en particular también por el hecho de que la pandemia y que se hayan convertido un grupo en riesgo.

-Evidente, el aliento helado en tu cuello que sientes en la luz del atardecer, por ejemplo, y líricamente, para notar que te declaran viejo e incluso viejo, para ver cómo mueren tus amigos del alma y cómo los extrañas todos los días, y esto va a mucho más. escribí A cierta edad pensando en los límites de la vejez, pero no tenía idea de lo que les podía pasar.

¿Cómo estás viviendo este último año de pandemia? ¿Cómo cree que estamos reaccionando como sociedad ante esta situación?

«Bueno, no puedo quejarme de nada». A veces me siento cansado, inquieto, por la incertidumbre que trae esta situación, pero lo es. No me enfermé ni tengo barriga que otros (muchos) están tomando. ¿Reaccionar como sociedad? Malo, muy mal. Hemos visto nuestras caras. ¿Qué podríamos haber hecho mejor? Sí y un cuerno. Debe estar muy triste de utilizar esta calamidad como argumento político, por ejemplo. Ha proliferado el comportamiento antisocial € ¿Aplausos? Ná, mazas de cabra y navajas. Tenemos miedo.

También hay autocrítica en este libro, ¿crees que de alguna manera debería haberte involucrado en la lucha por la memoria histórica y la reparación mucho antes? ¿No son suficientes las miles de páginas que le ha dedicado a lo largo de los años?

«Bueno, sí, cuando era más joven y más fuerte». En cualquier caso, las de la autocrítica… no sé si no pasan de ser puestas en escena a dar buena impresión. No sé, ya lo digo. Necesitaba decir algunas cosas sobre algunos años que podría haber vivido de manera diferente… o no, quién sabe.

¿Qué te gustaría lograr con esta tetralogía o con esta serie de libros?

–… Por echar una mano a quien la necesitaba € Y esto ya es mucho.

¿Son los jóvenes los que tienen que hacerse cargo? ¿Tiene suficiente información o interés en saber qué hicieron sus padres y abuelos?

– No sé, conozco jóvenes muy comprometidos con lo que se llama memoria histórica, verdad, justicia y reparación. En una ocasión asistí al homenaje a La Tapia, en el cementerio de la Almudena de Madrid, y además de los hijos o nietos de los asesinados o regañados, había bisnietos. Hay una transmisión de daño y duelo, que ya lo noté en La sombra del Escarmiento, creo. Hay gente que lo explica mejor que yo. En cualquier caso, también se hereda el olvido o la negación. Durante demasiado tiempo los defensores del paso de página no han leído ni permitido escribir otro que no sea el suyo, así es.

¿Dónde vivirán ahora estos personajes, ese Matías, ese Lambroa, ese Paquito Arizcun, ese Gezurtegi, ese Basurde …?

– Matías y Lanbroa, aprovechando el alivio de haber terminado el espectáculo, salieron a tomar una copa, como esos músicos de Oriente que tocaban en Gayarre y luego tocaban tifos en Nizza, y al final eran arcadas tarareando algunas maravillas € otros murieron en el camino, aunque no me rindo de seguir contando sus hazañas de armas y sus hazañas militares, que son muchas.

¿Está tu corazón purificado y pacificado?

«¿Es lindo, eh, poético y demás?» Pero como dijo Alfredo Zitarrosa en La ley es la telaraña, Consíguelo «tiene su dificultad».

¿Qué pasará después? En que trabajas

– En un libro de memorias literarias y no literarias en consonancia con el encierro que estamos viviendo. Una especie de «cómo llegué aquí». En efecto, en varias cosas, incluso en otra furia, para que el primero no se quede solo y se emborrache… Y dos ensayos sobre Baroja están a punto de salir de inmediato, como despedida y cierre de ese asunto que ya está rancio.

¿Escribir es una salvación en estos tiempos de ruido constante, y más ahora que parece que no hay nada más que la pandemia?

– Lo dudo, como mucho es un bálsamo de tigre, un aceite para las costras, como lectura apasionada, pero eso sí, los que tienen flotador tienen suerte, en este momento vivimos haciendo uso de las supervivencias domésticas. No hemos visto el alcance total de lo que sufrimos. Nos hemos acostumbrado más a la rutina de las calamidades de lo que pensamos. Y detrás de la enfermedad y la muerte, está la pobreza y la exclusión social que se han vuelto imparables y que tienen un mal trato. ¿Quién recuerda los aplausos desde los balcones, insisto? Sonaba como si estuviéramos cantando Oda a la Alegría: ¡Abraza a millones de criaturas! / ¡Que un beso una al mundo entero! Sí, y un cuerno.

  • Calificación. También moriremos.
  • Autor. Miguel Sánchez-Ostiz.
  • Editorial. Pamiela.
  • Extensión. 272 páginas.
  • Precio. 19 euros.

.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí