El auge de las fiestas pandémicas: alojadas de forma remota y paga por negocio

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La tercera ola del coronavirus no se ha ralentizado vida nocturna ilegal; al contrario, está cada vez más impulsado por una sensación de impunidad. Solo en la capital Madrid se detectaron más de 2,000 fiestas prohibidas En lo que va de año, cada vez más organizado, sin gerentes presentes y sin efectivo involucrado porque las bebidas se pagan con un teléfono móvil.

Solo la tormenta Filomena logró detener las fiestas. Desde enero, la Policía Municipal de Madrid ha despejado 2.038 clubes y casas, lo que da una idea de la amplitud de esta noche «paralela» que va más allá de celebrar con amigos en casa.

Precisamente este viernes las asociaciones de vecinos del barrio Centro se reúnen con el delegado del Gobierno, José Manuel Franco, para trasmitirle sus preocupaciones y hartos de la situación que se vive en decenas de lugares turísticos y apartamentos de la capital cada fin de semana.

El comisario de Policía Municipal, José LUis Morcillo, asegura a Efe que la organización de estas fiestas prohibidas ya tiene una «cierta especialización» y, poco a poco, se han ido afinando «los procedimientos para atraer gente». «El riesgo y la irresponsabilidad son los mismos», advierte.

PERFIL DEL FIESTA CLANDESTINO, VEINTE AÑOS QUE PAGAN CON EL MUEBLE

El comisario precisa que las fiestas se realizan indiscriminadamente en el local o en las casas y que van «detrás» de la actuación de la policía, ya que se organizan en distintos lugares como joyerías, cocheras o almacenes.

El perfil de los participantes es el de un joven de entre 20 y 30 años que abona unos 20 euros, a través de la aplicación Bizum, para acceder al lugar donde se desarrolla la fiesta. Las bebidas solían estar incluidas en el precio, pero ahora no lo están.

Fuentes policiales consultadas por Efe aseguran claramente que estas partes alternativas seguirán existiendo mientras existan restricciones.

Las fuerzas de seguridad, explican estas fuentes, ya advirtieron que detrás de estos lares hay algunos empresarios de la noche -no todos, aclaran-. “Tienen sus locales cerrados pero tienen la infraestructura. Desde su equipo musical, hasta camareros o DJs. Buscan otros lugares menos controlables y abren el negocio”, relatan a Efe.

La clave, subrayan, es que hay demanda entre los jóvenes que se dirigen a ellos con una acción inconsciente y sin que el mensaje de responsabilidad les haya penetrado.

El portavoz de la asociación empresarial de ocio nocturno de Madrid Nocturno, Vicente Pizcueta, lamenta que no se haya trabajado en «concienciación juvenil» y que los jóvenes tengan «sensación de inmortalidad».

Sin embargo, está convencido de que los jóvenes de hoy son cien veces más sensibles que los de la generación de los ochenta.

HASTA 2.400 EURO DE MULTA POR ASISTIR A UNA FIESTA

Muchos de estos jóvenes son atrapados en línea o fuera de los bares y clubes de la capital por las relaciones públicas que organizan estos eventos. Los informes los llevan al lugar de la fiesta pero desaparecen cuando cobran la cantidad indicada.

Una vez dentro, si las fiestas son detectadas por la policía, los participantes se encierran, se esconden o incluso se esconden. Los organizadores nunca se presentan y los agentes deben desalojar y sellar la casa o los establecimientos. En el acto, no hay señales de efectivo.

Y es que los jóvenes que acuden a estas citas suelen «llevar» hasta cuatro propuestas de sanción que suponen un importe en torno a los 2.400 euros.

“Denunciamos, el mecanismo de la administración para acelerar el cobro de los mismos ya no es nuestro trabajo”, dice Morcillo.

Otras fuentes reiteran a Efe que la creciente sensación de impunidad ante la lentitud en la tramitación de las propuestas sancionadoras impuestas por los agentes incita a no cesar el mercado alternativo nocturno.

CIERRE TEMPORAL DE APARTAMENTOS TURISTICOS

Pese a los obstáculos, la Policía está haciendo uso de la colaboración de plataformas de alquiler de apartamentos turísticos y también espera poder cerrar la propiedad de este tipo en futuras acciones donde se celebren fiestas.

Vicente Pizcueta prefiere minimizar el impacto de estas fiestas. “Decir que hay un problema con las fiestas ilegales es una exageración aunque hay situaciones irregulares y reprobables”.

Considera que no se debe «generalizar» ya que la incidencia de fiestas ilegales es «mínima» en comparación con todo el territorio nacional, e insiste en que la facturación del sector de la vida nocturna sigue cayendo en picado ya que solo en enero han facturado el 8% de lo que generaron el año pasado.

La noche parece de esperanza a la primavera, pero si bien pide que se hagan pruebas con pruebas rápidas y sistemas de desinfección, recomienda el lanzamiento del carnet de vacunación para volver a encender las luces y confía en que la Comunidad de Madrid retrasará el toque de queda. .

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