Colada de setas en el Pirineo

Se puso en marcha hace un trienio, pero ciertamente es este año cuando se puede hablar de proyecto consolidado. El parque micólogico de Erro-Roncesvalles recién acaba de estrenar la temporada de otoño y lo hace con muy buenas expectativas ante la proliferación de setas y de hongos. Se trata del segundo parque de estas características implantado en Navarra y cuenta con una superficie de más de 15.700 hectáreas que se extienden por los hayedos, pinares y robledales de los pueblos del valle de Erro, Auritz/Burguete y Orreaga/Roncesvalles. «El primer año fue malísimo porque casi no salieron setas y después llegó el confinamiento. Ahora ya parece que entramos en una etapa normal. En el verano hemos visto mucho hongo y ahora parece que la cosa va bien», afirma Janet Torrea, una de las encargadas de atender en el Punto de Información Micológico situado en Bizkarreta-Gerendiain.

De hecho, la afluencia de gente en busca de setas y hongos está siendo muy elevada este otoño, especialmente durante estos días festivos del puente del Pilar. Y es que son muchas las personas que no han querido dejar de venir a las visitas guiadas que se han organizado para los fines de semana de octubre. Hasta ahora ha habido tres y hoy se realizará una cuarta. En ellas, un experto en micología dirige durante unas tres horas a un grupo reducido de personas a una zona específica del parque, recolectan en sus cestas todo el espectro micológico que encuentran y, después, lo llevan al Punto de Información de Bizkarreta con el objetivo de clasificarlo. «Las especies más demandadas y que más están saliendo este año son los hongos, las ziza horis, las trompetas de los muertos y las gibelurdiñas», reconoce Torrea.

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Además de estas jornadas guiadas, también en octubre ofrecen en el Punto de Información de Bizkarreta-Gerendiain consultorías micológicas, es decir, asesoramiento a aquellas personas que acuden a recolectar hongos y setas. «Les ayudamos a saber qué especie han cogido, si se pueden comer o no o con qué otras especies se pueden confundir», añade la guía. Una información que también están aprendiendo quienes cursan el taller de iniciación a la micología durante los viernes de octubre.

CONCIENCIACIÓN

Las reticencias a acotar el bosque y a cobrar por la recogida de productos naturales han sido continuas entre la población aficionada a la micología. Sin embargo, desde que se abriera el parque, sus responsables están notando una tendencia a respetar la normativa y usarlo como es debido. «Era necesario regular porque cada vez hay más gente aficionada, pero hay que tener paciencia. De hecho, ahora estamos viendo que la gente va entrando en razón y cada vez hay menos cuestionamientos», confiesa. Los números lo corroboran. En todo lo que llevamos de año, ya se han adquirido 686 permisos diarios, una cifra muy superior a los 299 registrados en el mismo periodo del año pasado. Y, en la zona, se han obtenido 203 pases anuales. «En general viene gente mayor, jubilada, muy agradable y que respeta mucho el monte», subraya Torrea, incidiendo en la importancia de proyectos como éste para potenciar el turismo en la zona.

No hay duda de que la afición a la micología ha venido a Navarra para quedarse y, si la temporada otoñal es tan fructífera como la de este año, se augura larga vida a esta práctica que, además, es tan sana como sabrosa.

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