Diversidad y empoderamiento en la Comparsa de Leitza

Aunque la pandemia obligó a retrasar la presentación de los dos nuevos gigantes de Leitza, por fin llegó el día de conocer a la pareja, una cita muy esperada y que no defraudó. Y es que Leitzako Konpartsa preparó con ilusión y mimo para este pasado sábado un espectáculo de altura en el que los gigantes y cabezudos de Leitza volvieron a salir a la plaza para dar la bienvenida a las nuevas figuras, dos mujeres empoderadas y de origen diverso. Son una baserritarra, la gigante que pone en valor el papel de la mujer en los caseríos y una indígena quechua, un guiño a los y las leitzarras de origen ecuatoriano.

Las figuras todavía no tienen nombre. Para su elección se ha puesto en marcha una votación popular a través de un cuestionario. Se proponen tres nombres en cada caso además de plantear otro. Para la baserritarra son Mari, Eguzki y Lore y para la indígena Warmi Sisay, la mujer que florece en kichwa; Sara e Inti. Se puede votar hasta el 10 de octubre incluido.

«La respuesta ha sido increíble. Tanta gente y volver a ver sonrisas y las caras de emoción te llena», destacaba Jon Arangoa, de Leitzako Konpartsa, formada en la actualidad por 25 personas siempre abierta a nuevas incorporaciones. Por ello animaba a unirse a esta familia, sobre todo a mujeres y txikis.

Lo cierto es que tuvieron tiempo de ensayar y preparar la puesta en escena. «Queríamos hacer algo especial después de tanto tiempo sin salir a la plaza», apuntaba. Así, Cantinflas y Gafotas, dos de los cabezudos de las figuras que llegaron en los 90 desde Zaragoza a Leitza, fueron los presentadores, que llamaron al resto de los kilikis para bailar. Así, desde diferentes puntos de la plaza pronto llegaron Ipotxa, Pirata, Amonazarra, Barriola y Frida. Después aparecieron Lizarra y Garazi, los dos gigantes que tomaron vida en 1999, un año después del pacto del mismo nombre que marcó un cambio de tiempo en la política vasca y abrió muchas esperanzas. Les siguieron Joalduna, Atxaure, Tigre y Zezena, cuatro gigantes más pequeños donados por distintas familias de Leitza. Pero faltaba lo mejor, las dos nuevas figuras, escondidas en una casa cercana a la plaza. No en vano, su identidad ha sido el secreto mejor guardado durante más de un año. Así, por sorpresa y majestuosas aparecieron las gigantes, a las que el resto de figuras le hicieron pasillo y Frida les bailó un aurresku de honor. Asimismo, un grupo de mujeres les dedicaron unan danza quechua.

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Con todas y todas en la plaza, llegó el momento de bailar ante un público entregado para finalizar con La Polonesa, una fiesta a la que se unió la meteorología y el levantamiento oficial de las restricciones. Y es que además de las personas sentadas, con 250 sillas dispuestas, otras muchas más pudieron disfrutar del espectáculo en una plaza que hacía tiempo que no se veía.No en vano, eran casi dos años de letargo, desde que en enero de 2020 grabaron un lipdub para un programa de ETB. Pero en este tiempo de parón la comparsa no ha estado quieta. Además de mantener la llama viva han dado un paso más y se han integrado como una sección de Aurrera Kirol Elkartea para dotarse de una forma jurídica. «Facilita el día a día de la comparsa además de cubrirnos a la hora de cualquier percance, tanto para los miembros como para terceros», destaca Arangoa.

Publicación para disfrutar con las figuras de otra manera 

Además, con el fin de disfrutar de otra manera de disfrutar con estas figuras y de paso, obtener algo de dinero para financiar su actividad, la comparsa ha publicado un cuaderno de manualidades y pasatiempos diseñado por Pablo Feo para dibujar, recortar y jugar con gigantes y cabezudos. El precio es 10 euros. Se prevé que en unos días se puedan adquirir en las librerías del pueblo.

Desde la comparsa agradecían al Ayuntamiento su disposición y también a Aurrera por acogerles en su seno. El agradecimiento era extensivo a aquellas personas de la primera comparsa, surgida en los años 80 y la siguiente, a finales de los 90, que les transmitieron su saber y pasión por los gigantes. Asimismo, Arangoa destacaba el gran trabajo realizado por Aitor Calleja y su equipo a la hora de dar forma a las nuevas figuras, de 45 y 48 kilogramos, dos personajes elegidos en una decisión muy meditada entre la comparsa y el Ayuntamiento. «Son dos personajes vinculados al pueblo de Leitza, a unos valores que se quieren ensalzar y promocionar». El presupuesto ha sido 11.000 euros.

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