Tras más de año y medio de pesadilla, de una distopía que nadie imaginaba vivir, la normalidad y la rutina se van asentando poco a poco en todos los ámbitos de la sociedad. Y el deporte no es una excepción. El Helvetia Anaitasuna juega hoy en La Catedral, en su casa, y en esta ocasión podrá hacerlo por primera vez ante un pabellón lleno. Con el cien por cien de sus aficionados en las gradas. Con un público entregado. Y eso, sin lugar a dudas, es la mejor de las noticias.

El equipo navarro abre de nuevo sus murallas, las puertas de su feudo, para recibir al Bathco BM Torrelavega (20.30 h, NavarraTV y LaLigaSportsTV). Un equipo recién ascendido, sí. Que al igual que los pamploneses aún no ha sumado ningún punto esta campaña. También. Pero al que guardan un enorme respeto y del que no se fían lo más mínimo.

El Helvetia y el Torrelavega son dos de los cuatro equipos de la Liga Sacyr Asobal que aún no han estrenado su casillero de puntos. A los de Quique Domínguez, la suerte –o como se quiera llamar– no les ha acompañado esta temporada. Juegan bien, exhiben un buen balonmano por momentos, pero no logran traducirlo en resultados positivos. Los de Álex Mozas, pese a sus buenas credenciales, se están topando con una categoría exigente. Es la que es. Y, de momento, sólo han podido disputar dos partidos –ante Benidorm se aplazó por la covid– y los dos los cuentan por derrotas.

Anaitasuna confía en que el encuentro de esta tarde sirva de punto de inflexión. En el debut liguero, los navarros perdieron por la mínima ante el Bidasoa Irun (26-25). En el estreno en casa, cayeron incomprensiblemente frente al Incarlopsa Cuenca (30-31) después de ir ganando por ocho goles. Y en la última jornada, no pudieron contra el Granollers, que se impuso por 27-23. Los resultados, es obvio, no están acompañando al Helvetia, que no obstante está exhibiendo la mejor de sus caras en algunos tramos de partido, está exponiendo su mejor versión de balonmano, pero no está sabiendo trasladar ese buen juego al electrónico.

Esta vez, el rival a batir es un Bathco BM Torrelavega que tampoco se ha podido estrenar en la Liga Sacyr Asobal. Ascendió de la mano de Álex Mozas, un entrenador que cumple su cuarta campaña en el equipo cántabro y que ha sabido mantener el bloque principal. Un bloque que ha respaldado con la experiencia de jugadores como Calle en la portería o Gonzalo Porras en el pivote. Y que cuenta, además, con la madurez del esloveno Jaka Spiljak en el lateral izquierdo y con un zurdo en la primera línea llamado Alonso Moreno que se ha convertido en su máximo artillero con diez goles.

Esta tarde, los dos equipos saldrán a romper el muro. A dejar atrás la sequía. En definitiva, a empezar a sumar y a mirar con más optimismo una Liga que aún se vislumbra muy larga.

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