La «navarrica» cubana con «hjios no humanos» que no encontró el amor en ‘First Dates’

Quien haya visto First Dates esta semana, el programa de citas de las noches de Cuatro se habrá encontrado con una «navarrica» originaria de Cuba que tiene «hijos no humanos» y que trabaja con discapacitados. Ah, y que no encontró el amor en el programa de Carlos Sobera.

Ayliset Díaz, de 31 años y que aterrizó «por amor» en España en 2016, para vivir «la única relación seria» que ha tenido, vive en Pamplona y se encargó varias veces de recalcar que a estas alturas ya se siente «navarrica. Soy de Pamplona y de Cuba». Esta joven auxiliar de clínica trabaja con personas que tienen discapacidad (después de haberse dedicado «a casi todo»), el trabajo «en el que más útil me he sentido, siento vocación», relataba con poco acento navarro. «Apúntate», le dijeron sus pacientes. Y se apuntó, «porque es que además no ligo nada».

Le encanta su trabajo porque siente que las personas con discapacidad son seres «vulnerables», como lo son los animales, su gran pasión. Una pasión innegociable. «Busco una buena persona, que respete la libertad del otro y que le gusten los animales. ¡Un taurino no quiero, por favor! Tengo más seres vivos en casa que metros cuadrados: plantas, dos gatos, un perro y arañas, porque no quito una telaraña mientras vea una araña viviendo ahí».

David, sí pero no

A Ayliset, que se define como «intensa» y para quien lo importante es «la química entre los cuerpos», le citaron con David, castellonense de 45 años, terapeuta y osteópata, separado con un hijo de 16 años fruto de una larga relación y que ahora vive con un hermano y una hermana, todos separados con los que comparte fecha de nacimiento (son trillizos). A David se le notó desde el principio que le había gustado la navarrocubana, algo que incluso le hizo recelar a ella. «A lo largo de la conversación hubo raticos en los que pensé que él decía cosas por quedar bien conmigo», comentó.

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Y no tardó nada en dejarle a David sus prioridades claras cuando él le preguntó si le gustaría ser madre. «No quiero, Yo ya tengo hijos, pero no son humanos. Con un perro y dos gatos ya me siento mamá. No es que no me gusten las personas, pero tengo debilidad por los animales», aseguró mientras le lanzaba preguntas tan directas como «¿Qué opinas de la tauromaquia?» o «Eres muy carnívoro», a las que David intentaba responder complaciéndola aunque nombró el tofu con muy poca seguridad. Tampoco le hizo mucha gracia a Ayliset que su cita sólo leyera libros de autoayuda, con Jorge Bucay como referente. «Yo los leía con 17 años, para su edad o veo un poco€, eso es más típico de la adolescencia».

La cubana, que también ha cursado un grado superior de Salud Ambiental en la Escuela Sanitaria Técnico Profesional de Navarra y colabora con varios santuarios y asociaciones de animales, tiene como sueño «vivir en una casita un poco alejada, con muchos animales, todos los que vea por allí abandonados. No sé si con hijos o con pareja, pero lo que sí tengo claro es que con animales».

La decisión final

Si bien la cita discurrió con buen ambiente, conversación fluida y risas, se percibió un desequilibrio claro: al castellonense, que confundió Navarra con Ávila, le encantaba la cubana, de la que dijo que «físicamente me gusta mucho y es una tía supervaliente» y demás piropos; e incluso, en la decisión final, apostó por repetir encuentro. «Tendría una segunda cita, porque se me ha hecho muy corta, me quedan muchas cosas por preguntarle», dijo. Pero Ayliset le paró los pies y descartó seguir adelante. «No tendría una segunda cita con David como pareja porque no he sentido que haya ese feeling o atracción física. Pero la verdad es que he estado muy a gusto, hay que ser agradecida por la buena velada, me he reído un montón y he podido ser yo. Que te vaya muy bien y que encuentres a tu chica», se despidió de un programa que se puede ver entero aquí.

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SSituación desagradable durante la pandemia

Ayliset está muy integrada en Pamplona, pero en el comienzo de la pandemia, en abril de 2020, escribió una carta a este periódico en la que se quejaba del trato que había recibido de una señora cuando trabajaba como cajera en una gran superficie, ya que, sólo por intentar que cumpliera las normas sanitarias recibió contestaciones como «lo que tienes que hacer es irte a tu país que aquí no pintas nada»; «te he visto bien y no se me va a olvidar tu cara, si te veo fuera ya vas a ver lo que te va a pasar»; «eres una grosera, lo que tienes que hacer es aprender a hacer bien tu trabajo»; «vete a tu casa a descansar anda, que aquí no hace falta gente como tú»; «cuando vuelva a venir a esta tienda, aquí no te quiero ver y de eso me voy a encargar yo», según relataba la propia Ayliset, que dedica parte de su salario a ayduar a su familia de Cuba.

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