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Los fundadores de Osasuna: vascos y comunistas comparten juego


«Yramas nacionalistas «, declaró Inocente San José a la periodista Ana Ollo en una entrevista en Navarra hoy en 1988. «Además de jugar al fútbol, ​​hicimos excursiones a la montaña y participamos en el grupo de baile Buru Batzar». Señaló que la directiva del entonces presidente Ezcurra no los reconoció, sintió la falta de vínculo, pero «estoy contento por el club y sus éxitos, no habrá nadie que quiera más a Osasuna que a mí y todos los que lo fundó «, declaró como único superviviente. Eso debió ser en 1920, porque en 1931 se afilió al Partido Republicano Radical, del que era tesorero.

Osasuna fue el club de las Napartarras, ya que, según Valentín Arteta, los primeros nacionalistas vascos fueron llamados en Pamplona en los años de su fundación. Félix Monreal se refiere a ellos como filo-basquistas, y la mayoría de los familiares de los fundadores con los que hemos hablado nos dicen lo mismo: eran simpatizantes de esta corriente política.

Muchos de ellos participaron en diferentes asociaciones de vocación vasca como Eusko Ikaskuntza, Juventud Vasca y Centro Vasco de Pamplona o en partidos como el PNV o Acción Nacionalista Vasca (ANV). Antonio Leoz, Francisco Altadill, Txomin Meaurio, Néstor Aldave, Eladio Zilbeti, Fortunato Aguirre, Martín Goñi, Pablo Archanco, Cristóbal Manso, Isaac Echauri, Pedro Ardaiz, Estanislao Aranzadi, Estanislao Goiburu, Severiano Goiburu, Catachú, Cuya Bien … son algunos de ellos. Hay muchos otros que no aparecen en los archivos de estas asociaciones, pero son sus familiares quienes confirman su posición ideológica.

Incluso entre los que pertenecían a otras organizaciones políticas, de izquierda o de derecha, varios, como Domingo Beúnza o Hilario Etayo, participaron en proyectos culturales vascos o en apoyo al euskera. Durante los primeros años del siglo pasado, simpatizar con la cultura vasca no fue un tema de disputa política. Ya que El pueblo navarro, un diario de tendencia liberal, Marcos Aizpún alentó y apoyó la constitución de Osasuna, haciendo llamados y avisos, señalando que en los estatutos se declaraba apolítico. Y preguntó a La Deportiva, club adscrito a la Juventud Jaimista y con una marcada tendencia conservadora, si podían decir lo mismo, invitándoles a mostrar sus estatutos.

En esas primeras reuniones celebradas en octubre de 1920 en el Café Kutz, un grupo de amigos se unió a la firme voluntad de volver a fundar un club con un nuevo nombre, en euskera y que su nombre traspasara las fronteras de Navarra. Como es sabido, el nombre elegido fue Osasuna. Eladio Zilbeti, Txomin Meaurio e Ignacio Perillán plantearon su propuesta a la asamblea del club, presidida por Eduardo Aizpún. Todos ellos sufrieron represalias tras el golpe de 1936.

En cuanto al origen social de esos fundadores, la esposa de Inocente San José dijo de ellos que eran «señores». Hijos de familias mayoritariamente de clase media alta, económicamente acomodados, muchos de ellos eran estudiantes que acabarían siendo abogados, jueces, industriales, empresarios e incluso biólogos.

Aún así, no pasarían muchos años antes de que las clases trabajadoras terminaran apoderándose del fútbol. En el ámbito internacional se habían producido grandes acontecimientos históricos como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Bolchevique, la dictadura primorriverista, la guerra de Marruecos o la llamada gripe española. Hechos que, más cerca o más lejos, de alguna manera sacudieron a la sociedad navarra de la época, rompiendo la imagen monolítica de sociedad provinciana que ofrecen desde sus páginas algunos medios como Diario de Navarra y muy especialmente quien fuera su director, Raimundo García Garcilaso o Pensamiento Navarro .

Y es que, para los viejos anarquistas argentinos, el fútbol representaba la encarnación de los más altos ideales y valores sociales en un juego perfecto. Donde la solidaridad, la colaboración en equipo y el sacrificio individual por un mismo objetivo común tuvieron su fiel reflejo en el objetivo como utopía realizada. Las iglesias protestantes entendieron la importancia del fútbol como un elemento de socialización y formación de identidad. Los hijos de las élites económicas sociales lo practicaron, y en el marco de fenómenos internacionales como la Revolución Rusa, algunos de estos sectores y personas concretas entran en contacto con dichos movimientos políticos.

Coincidencia o no, llama la atención que ya en 1919, el primer presidente de Sportiva fue Augusto Vizcarra, perteneciente al Partido Comunista y que después de la guerra del 36 tuvo que exiliarse. Seis meses después fue reemplazado como presidente por José María Navaz. Su familia lo señala como uno de los primeros colaboradores en la fundación del Partido Comunista de Navarra. Tampoco es de extrañar, ya que en Madrid estuvo en contacto con la vanguardia política, teniendo entre sus amigos a intelectuales como Luis Buñuel o Federico García-Lorca.

Hay otros casos como el de Carmelo Monzón, director del club y hermano del líder comunista Jesús Monzón, líder de la izquierda en Pamplona. En enero de 1928 Jesús sería el presidente del Pro-Comité de la Federación Navarra de Fútbol, ​​al mismo tiempo que era vicepresidente de la Federación Navarra de Pelota. José Javier Villafranca, nacionalista en su juventud y luego comunista, también participó en las pruebas de selección para ser árbitro de fútbol. Por su parte, Jesús Monzón asistió a las primeras reuniones de la Comisión Pro-Federación como representante de Indarra y fue el encargado de redactar los primeros estatutos federativos. Posteriormente fue reemplazado por Pablo Archanco, fundador de ANV. Además, los hermanos Vicente y Francisco Rey, masajista y jugador respectivamente, eran militantes comunistas, ya que el portero Filomeno Urdíroz también era miembro de la Juventud Socialista Unificada.

La creación de la Federación Navarra de Fútbol no fue un problema para Jesús Monzón. Sin embargo, para fundar el Partido Comunista en Pamplona en esos años, como le confesaría a un amigo, «eso sí requería agallas».

Por tanto, es justo reconocer el esfuerzo de los fundadores por respetar la pluralidad ideológica. Afiliaciones políticas de todo tipo convivieron sin problema durante los primeros años del club. Después de la guerra y el establecimiento de la dictadura, esta característica original desaparecerá. Y es precisamente este deseo de silenciar la historia de las represalias, o la ausencia de su relato, uno de los espuelas que ha impulsado la labor que está desarrollando Osasunaren Memoria. La posterior pereza de las distintas direcciones del club no puede restarle sentido al testimonio de Inocente ni a su amor por Osasuna. No en vano, lo más importante para él era reunirse con amigos y que todos los juegos terminaran con una merienda.

Navarra y Osasuna, ¿siempre por delante? Tras el golpe militar de 1936 contra la República, en el que Pamplona fue el epicentro de la misma, varias personas que participaron en la fundación de Osasuna o estuvieron relacionadas con el club en sus primeros años fueron asesinadas, encarceladas o forzadas al exilio.

Fueron asesinados Fortunato Aguirre, Natalio Cayuela, Ramón Bengaray, Alberto Lorenzo, Eladio Zilbeti y Filomeno Urdíroz. Otros sufrieron penas de prisión y exilio, como Carmelo Monzón, Txomin Meaurio, Juanín Bilbao, Francisco o Vicente Rey. Después de la guerra, alguna publicación informó de la muerte de cuatro o cinco jugadores «caídos por Dios y por el país», pero nunca se supo de las personas que mencionamos anteriormente. Afortunadamente, los recientes estudios publicados sobre Osasuna con motivo de su centenario han arrojado luz sobre esta trama que ha permanecido oscura más allá del fin de la dictadura franquista, rescatando la memoria de aquellos primeros osasunistas.

El que fuera presidente del Frente Popular en Navarra, miembro de la Izquierda Republicana y director de Osasuna, Ramón Bengaray Zabalza, solía cantar la jota «Navarra siempre adelante» siempre que podía, ya sea en celebraciones privadas o incluso al final de mítines republicanos. . Ese espíritu es el que siempre animó a Osasuna, «Osasuna, Beti Aurrera». La recuperación de la trayectoria vital de Ramón Bengaray en un libro de reciente publicación, así como la de tantas personas asesinadas y represaliadas en Navarra, es un arduo trabajo de investigadores, asociaciones e instituciones. Desde esta tribuna, nos hacemos la siguiente pregunta: ¿el Club Atlético Osasuna, en el año de su centenario, piensa reconocer a estas personas y reparar, en la medida de lo posible, su memoria y aportación al club? La respuesta deberia ser si. Hay un año por delante que no podemos dejar pasar.

Mikel Hualde Alzueta, Esther Aldave Monreal, Jaxinto Gómez Viniegra, Josu Chueca Intxusta y Eduardo Martínez Lacabe son colaboradores del Proyecto Ramón Bengaray. Osasuna y República.

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