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Patxi Irurzun: «Tuve que escribir la gran novela sobre el rock radical vasco»


Patxi Irurzun (Iruñea, 1969), colaborador más que habitual de esta revista, es un camaleón de la pluma en cuanto a géneros literarios se refiere, aunque siempre desde la trinchera. Sale de ella, esta vez, golpeando disparos y removiendo innumerables escamas. Lo hace transformándose en el protagonista de su nuevo libro, cuyo heterónimo –al modo Pessoa– no tiene, en este caso, nombre. Esa es la paradoja o límite de este narrador que se presenta en el escenario de la editorial Pamiela como un punk en decadencia. Sin embargo, llega a tu vida con un tratado en sus manos, manifestado con miles de frentes abiertos durante sus fugaces 157 páginas. La celebrada segunda edición ya corea «¡ay, ay, ay, ay, ay, bastardo!».

Patxi Hirurzun, ¿eres un narrador?
En el perfil de algunas de mis redes sociales eso es lo que dice, al menos. Aunque a veces se utiliza en tono despectivo: «Vamos, dedícate a la historia» (oa la poesía), la gente grita, de hecho, cuando un futbolista falla un penalti o comete un error. Quizás no sepan lo que cuesta, lo difícil que es dedicarse a la historia. Lo intento, llevo escribiendo historias toda mi vida y ya es parte de mi forma de ser. Antes podía decirlo, y tuvieron que pasar varios libros hasta que me atreví a decir que yo era escritor, pero eso es lo que soy con más convicción, claro, y con mucho honor.

Cuentacuentos también porque nos hace preguntarnos si el protagonista del libro eres tú.
Tratado hla ortografía es lo que ahora llaman una autoficción, que me parece lo que se ha llamado novedoso a lo largo de la vida. Es decir, hay algunos aspectos y vivencias del personaje que coinciden conmigo: yo, como él, soy escritor, bibliotecario, tímido … pero otras cosas no tienen mucho que ver, o en ocasiones tienen más que ver con esas. que me hubiera gustado ser. El protagonista, por ejemplo, es una ex estrella de rock Radikal Vasco (RRV). Y también hay circunstancias que, afortunadamente, no he vivido: no soy viudo, a pesar de que hay muchas personas que me han dado el pésame después de leer el libro. Nadie me ha preguntado, sin embargo, en qué bandas estaba o qué álbumes grabé. Quizás eso no lo hubiera negado.

¿Cómo eliges la primera frase de una novela?
En esta novela está en realidad en la mitad del libro. Es una frase que me ha estado atormentando durante mucho tiempo: «Para nosotros que no creíamos en nada, el punk-rock era una religión». Durante mucho tiempo había pensado en escribir una novela sobre mi juventud y RRV, que viví con mucha intensidad, pero encontré varias dificultades. Desde el punto de vista de la ficción, me parecía que no había mucho escrito sobre el tema y por eso creía que tenía que escribir la gran novela sobre la RRV, que comenzaría con esa frase grandilocuente. Entonces me di cuenta de que esto estaba tratando de abarcar mucho, y luego de varios intentos se me ocurrió la solución, que era escribir una historia más simple, más doméstica, y que surgió casi por casualidad.

Fue en estas páginas de ON.
Sí, de una de las colaboraciones que escribo en mi Barco rubia. Una vez terminado, me di cuenta de que lo que había escrito podía ser el diario de un músico, comencé a tirar del hilo y todo fluyó de una manera muy natural. La clave estuvo en encontrar ese formato, el diario, que tiene muchas ventajas, como la cercanía de la primera persona o que es una bolsa mixta, que para esta historia me fue muy bien, porque pude saltar de los recuerdos de los ochenta. del protagonista a tu día a día hoy, tus problemas con tus hijos adolescentes, o con tus trabajos precarios …

¿Leerías un diario de tu hijo?
Soy lector de esos enfermos, a veces recojo pequeños papeles que encuentro en el suelo, listas de la compra, o incluso leo las etiquetas de los champús, los correos correo no deseado, así que supongo que sí. De hecho, otro de los alicientes para el lector de un periódico es que lo convierte en un voyeur. Y en el caso de mi novela, ese lector acaba empatizando con el narrador y se siente reconocido en él. Desde que se publicó este libro a principios de julio, no hay un día en el que no haya recibido un mensaje de lectores felicitándome, diciéndome que se han emocionado, o que se han reído de mi historia, o que lo que pasa al personaje les pudo haber pasado. Eso es muy hermoso. En Babelia o en El Cultural No me sacarán, pero esos mensajes lo compensan todo. De todos modos, volviendo a mis hijos, si me encontrara un diario, lo leería solo para comprobar que no estaba soñando.

Tendrá más comunicación como padre con su descendencia que la que tiene el protagonista con Janis y Silvio.
Lo intento, pero no sé qué decir. Ahora mismo estoy en una etapa en la que he dejado de divertirlos, en la que se avergüenzan y hasta me odian un poco. Quizás la forma de comunicarse con ellos sea precisamente escribiendo un libro como este, que ahora pasan olímpicamente, pero algún día lo leerán, supongo.

De hecho, se percibe protagonizando como canoso, triste -quizás por la muerte de su esposa- y asentado en su soledad rodeado de gente. ¿Es un punk degradado y crecido en la intelectualidad?
Sí, es un personaje un tanto perplejo, que siente que pertenece a un mundo, el del rock and roll, la literatura, que poco a poco se va perdiendo o transformándose, porque viven de una manera completamente diferente a como él los vivió, un mundo. en el que la música ya no es una religión, ni la literatura tiene el prestigio o la capacidad que alguna vez tuvo para influir en Crónica de Navarra.

Y de la soledad, a un libro no escrito en cien años, como el título de García Márquez, sino en cien días. ¿Es Jamerdana el Macondo de tu imaginario ficticio?
Si. Como he dicho antes, el libro fluyó muy rápido y en tres meses lo escribí, recuperando también esa ciudad imaginaria, Jamerdana, que había utilizado en mis primeras novelas. Tratado hortografíaEn ese sentido, es un libro que creo que es muy importante para mí, porque contiene guiños a muchos de mis trabajos anteriores, que patxirurzunianos lo reconocerás, y porque mientras lo escribía noté que servía para cerrar un universo, o un organismo literario más grande que, casi inconscientemente, he ido construyendo durante años. Eso ha sido muy emocionante.

Su protagonista escribe para enfrentarse a sus monstruos. ¿Igualmente?
Sí, la literatura en general me ha ayudado a superar algunas de mis carencias, la timidez o un carácter asocial. Suelo decir que escribir es un mecanismo de compensación de todo eso, hasta el punto que a veces pongo demasiado peso en esa balanza y cuando escribo no tengo vergüenza, me pierdo y me voy con el cuchillo en la boca. Además, y eso creo que es algo que tengo en común con el punk y RRV, escribir es una forma de mostrar la extrañeza y el desacuerdo.

Veo que se autovindica mucho y quita escamas € ¿Verdad?
Sí, pero porque el protagonista del libro nunca ha sido El Cultural o la Babelia, a pesar de llevar 30 años escribiendo.

Escribir para ti es lo que el euskera es para Joseba Sarrionandia: su «único territorio libre».
Sí, esa es otra de las cosas buenas de la literatura, el hecho mismo de escribir, que mientras lo hago me siento dueño de mí mismo, que no hay quien me gobierne. Es la anarquía, es decir, la ausencia de autoridad … Al menos hasta que el libro entra en un proceso industrial, y entonces hay una serie de aspectos en los que hay que ceder o renunciar, por ejemplo, lo que pasa ahora que los escritores tenemos que convertirnos en una especie de comercial para nosotros, explica nuestros libros €

En el libro, crean un comando de revisión ortográfica.
En ese dominio ortográfico del libro hay un intento un tanto patético de recuperar la juventud y el espíritu rebelde, más si tenemos en cuenta que los punks escribían todo con k. Por supuesto, para escribir mal las cosas primero había que saber cómo estaban bien escritas.

Cita mucho a su madre. Robert Smith dijo: «Le enseño a mi madre una canción nueva y si le gusta, se tira a la basura». ¿Haces el mismo caso?
No, es al revés, mi madre siempre ha sido mi lector cero, como dicen ahora. Desde muy pequeño, le pasó las historias que le escribía para ver qué le parecían. Y se tomó muy en serio su criterio. Ella, por cierto, siempre me reconoce en los personajes, no importa si son mujeres, o de otra época, o mayores que yo. «¡Pero si eres tú!», Me dice, y yo le respondo que no, que es ficción, y los dos tenemos razón y no lo estamos, y eso es al final literatura, o si quieres, la autoficción. que mencionamos antes.

Si en el libro ha cambiado Vulpes por Los Tampones y la versión de Stooges por una de Demis Roussos. ¿Qué queda de dignidad?
Lo mismo con Demis Roussos he pasado.

¿Alguna vez te han encargado un monólogo? El comienzo lo parece.
¿Si? No sé, no me gustan los monólogos, al menos no cuando hacen bromas todo el tiempo. La broma se construye con un clima, una moderación … Cuando me río todo el tiempo ya no lo encuentro divertido y me duele la cabeza.

¿Cree que Vulpes y el periodista Carlos Tena, que fue despedido de TVE por programar su canción? Me gusta ser una perra en el programa Beatbox– ¿Estarías orgulloso de esta novela?
No sé, me gustaría, pero lo antes mencionado tendrá que decirlo. Espero, por ejemplo, con impaciencia la impresión de Loles o Mamen, digo que no me demandarán. Desde otros rockeros la respuesta ha sido muy positiva. Otra de las dudas que tenía era que no soy músico y no estaba involucrado en la década de 1980, así que quizás el libro podría fallar allí, pero luego algunos que sí lo experimentaron me tranquilizaron porque me dijeron que no recordaban nada. La primera opinión que tuve sobre el libro, por cierto, fue de Kutxi Romero, de Marea, quien en cuanto lo terminó cogió el teléfono para llamarme y felicitarme y decirme que lo había aireado igual. camino uno de sus lukiestrais, con la misma ansiedad y de buen gusto. Por supuesto, eso me conmovió y me hizo entender que si la gente de Marea dice cada vez que sacan un disco que es el mejor disco de rock and roll de los últimos doscientos años, Tratado hortografía Es la mejor novela que se ha escrito desde Lazarillo de Tormes (pero no ponga esto en el título).

Tiene una fobia confesada. yo soy corredor¿Qué tienes que decirme a la cara?
Te cuento lo que te decía, no recuerdo si La pandilla voladora o Bosco el Tosco: también te sales del deporte. De todos modos, no lo haré revelación, pero el corredores finalmente tampoco terminan tan mal.

Un poco de revelación sí lo hace. ¿Te atreverías a hacer un club de lectura para este libro con los que citas: Pérez Reverte, Ana Torroja y hasta le hemos pillado un guiño a Mariano Rajoy?
No es algo que me preocupe, porque emular a este último, eso no puede ser, y como no puede ser es imposible.

Muere esta entrevista. ¿Un epitafio?
No sé, no soy muy ingenioso en distancias cortas. RIP se vería muy bien en una lápida y debajo: «Es el final», como en la canción.

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